En el tren
A veces tengo las hormonas revolucionadas, y no me refiero a que me inunden los sentimientos de tristeza, nostalgia o amargura. No. Me refiero a esos días, en que parezco que estoy en celo. Sí, habeis oido bien. Nosotras, tambien tenemos esos días (como es elemental). Uno de esos días, ya hará un año, me ocurrió algo bastante "pintoresco", y que si me lo hubieran dicho años antes, no me lo hubiera creido. Iba a trabajar (como tantos otros días). Eran las 7 de la mañana y estaba en el tren. Hora punta. Demasiada gente. Muy poco espacio vital. Aunque cogí sitio cuando entre, me levante para ceder mi asiento a una mujer embarazada. Total, me quedaban unos 40 minutos de pie hasta mi parada. Tenía bastante calor, y no solo por el calor humano del vagón. Así que como pude, me quite la chaquetilla que llevaba, entre empujones y "perdon" al resto de los ocupantes. El traqueteo del tren, me estaba poniendo mala. El roce con el resto de pasajeros, también. Consegui hacerme un huequecito al final del vagón, al lado de una de las barras que van del techo al suelo. Sentí como si me devolvieran la respiración. En la siguiente parada, un tropel de gente subió sin consideración, arrastrandome hasta la otra punta de la puerta, y dejandome encajonada entre la puerta que no se utilizaba y un muchacho de unos 20 años. Intente pasar al lado suyo, y volver a mi posición inicial, pero solo consegui ponerme delante suya. Otra parada, y más gente entra en el tren, pero pocos salen. La nueva "avanzadilla" de personas, hacen que retroceda, y el chico de atras tambien, hasta que quedo pegada a él, y él a la puerta. Me doy la vuelta para pedirle perdón. El sonrie, y me dice que es normal. El tren comienza de nuevo su andadura, y noto como el joven que esta detras de mi comienza a moverse. Estamos tan pegados el uno al otro, que siento como yo tambien me muevo con él. Eso hace que me excite bastante, pero no soy la única. No me atrevo a mirar atras, no se si el chico lo esta pasando bien o no. Ademas, pienso, que igual que yo, debe estar coloradísimo por la situación. Según va avanzado el tren, el traqueteo es más fuerte.Siento, como el joven, empieza a tener una erección, y yo tambien me estoy poniendo muy cachonda, debido a que mi culo esta muy pegado a él. Siento, como una mano, se posa en mi cintura y me atrae hacia él, al principio con miedo, temiendo que me diera la vuelta y le cruzara la cara (que cualquiero otro día, seguramente hubiera echo), pero hoy no es ese día, y dejo que se restriege contra mi. Mi respiración es bastante agitada, y siento en mi nuca la de él. Lo que antes, era su mano en mi cadera, ahora es un brazo alrededor de mi vientre. No me preocupaba la gente, hay tanta y cada uno con sus cosas, que en eso no se fijan, y si lo hacen, me daba lo mismo.Senti un cosquilleo debajo de uno de mis pechos, y es uno de sus dedos, que intenta rozarmelos. Despues de un buen rato de la misma forma, el moviendose detras de mi, y yo restregandome con el, por mi voluntad y por la suya, llegue a mi destino.Apartandole el brazo suavemente, me dispuse a bajar cuando el tren ya empezaba a frenar. Consegui salir en el último minuto. Y me di la vuelta para mirarle. Le vi observandome en la ventana. Sonreí y él tambien. Que decir tiene, que no le he vuelto a ver en ese tren. Tampoco se como habria reaccionado si le hubiera visto. Pero se, que cualquier otro día, al más mínimo roce con otro hombre, le habría soltado algún improperio. Son de esos días, en los que te da igual todo, y quizas, sólo quizas, ese también fue su día raro, como el mio. He tenido algunos días así después, pero este fue el primero.



Almudena dijo
Good jeje
23 Mayo 2007 | 08:56 PM