Aquella noche de verano tenía una cena con un hombre prácticamente desconocido. Había hablado con él en un par de ocasiones, pero el día anterior me habia invitado a cenar. ¿Por qué no?, pensé y ahora me estaba mirando en el espejo. Mi cabello castaño caía sobre mis hombros, no era una larga melena, pero mis rizos llegaban a los hombros. LLevaba un vestido negro, quiza demasiado escotado, pero era verano y hacía calor. Era bastante ceñido, y se ataba al cuello, por lo que dejaba mi espalda al aire, así que no llevaba sujetador. No era largo, pero tampoco demasiado corto. Para ir a cenar no estaba mal. Mientras me pintaba los labios, el portero sonó. Terminé de pintarme los labios y contesté. Era él. Ya estaba en la calle. 5 minutos. Cogi las llaves. El bolso. Me puse los zapatos que estaban en la entrada y sali.
Al abrir la puerta le vi. Moreno. Ojos azules. Ni delgado ni gordo. Algo atlético, pero poco. Bien afeitado. Pantalones holgados y claros. Camisa blanca. Un escalofrio recorre mi espalda. Mi corazón empieza a latir desbocadamente. Mis pies quieren salir corriendo y volver a casa. Pero me mantengo firme. Solo voy a cenar.

Como el restauranteesta lejos, él llama a un taxi. No tarda en llegar. Entramos y da la dirección del restaurante. En el trayecto hablamos, al principio con cierta timidez. Tras unos minutos, ya no hay tensión. Nuestra conversación gira sobre temas triviales. Nos reimos. Nos miramos. Siento que el deseo se apodera de mi y trato de ocultarlo. Pero no soy tan fuerte. Cruzo las piernas mientras hablo y mi rodilla roza la suya. El posa su mano en mi rodilla. Mi corazon se acelera. Se acerca mas a mi, mientras me susurra que me gustara el restaurante. Mientras se aproxima, su mano comienza a subir por mi pierna. Me ruborizo. Quiero apartarle la mano, pero mi cuerpo no obedece. Su mano ha llegado hasta donde mis piernas se han cruzado. No quiero que siga subiendo. No quiero. Estamos en un taxi. No quiero que me toque. No quiero, pero si lo deseo. Mis piernas se mantienen unidas, pero no se durante cuanto tiempo aguantare así. El no retira la mano. Tampoco hace fuerza. Solo la mantiene ahí, mientras me mira. Cuando empiezo a ceder y aflojar esa union, el coche se para. Hemos llegado. Él paga, mientras yo salgo algo azorada.

Pasamos. El lugar me sorprende. Solo se ven parejas. Hay velas sobre las mesas, es la única iluminación. Cada mesa tiene un sillón para dos personas. No hay sillas. Da su nombre, y el camarero nos conduce a la mesa. Al fondo. En un rincón. Me siento y él a mi lado. Muy juntos. Rozando nuestros cuerpos. Me pregunta si quiero vino y le digo que si. Se lo pide al camarero. No tardanada en servirnoslo.Volvemos a conversar amigablemente. Ninguno comenta nada de lo que ha pasado en el taxi. Hablamos como si no hubiese pasado nada. Hablamos del trabajo muy vagamente. De las películas que hay en el cine. De los últimos libros que hemos leido. Y asi llega nuestra comida. Mientras comemos, alguna vez le descubro mirándome el escote. Él al sentirse observado, me mira a los ojos. Veo su excitación, y a pesar de todo, el ve la mia. Mis pezones estan erectos y senotan a través del vestido.Sonrio. Mi respiración es lenta y profunda. Ya no hablamos. El termina su plato. Yo aún estoy con el mio. Me cuesta comer en esta situación. Se acerca a mi y me susurra que si no me gusta la comida. Le digo que si, que esta muy buena, que no tenia muchas ganas de comer.
Mientras le digo eso, su mano ha vuelto al lugar que dejo en el taxi. Pero esta vez, no hay ninguna unión que vencer o separar. Me susurra al oido que no cierre las piernas. Y no lo hago. Mientras sube lentamente, acariciandome la parte interna del muslo, me dice que nadie nos vera. El mantel es largo. No lo podrán ver, me dice. Nadie se dara cuenta, me susurra, y mientras su mano ya ha llegado a mi entrepierna. Su otro brazo, el que no esta escondido, se desliza entre el respaldo del sillón y mi espalda. Mientras me acaricia, me arrimo mas a él. Su mano esta encima de mis braguitas. Comienza a moverse. Mi respiración se agita. Su otra mano, me acaricia la espalda y se mueve hacia mi pecho. Estoy muy excitada, y el lo sabe. Sigue moviendo sus dedos alrededor de mi pubis. Yo me llevo una mano a mi boca para no gemir. Me muerdo la mano. Mi cuerpo intenta moverse con sus dedos, pero no puedo. Saca su mano de mi entrepierna y haciendose fuerza con el otro brazo que me rodea, me atrae hacia él con mas fuerza. Me abre las piernas y se sube una de ellas a las suyas. Le miro y el me mira, y vuelve a lo que estaba haciendo sin dejar de mirarme. Ahora tiene mas espacio. Mucho mas. No tarda en dar con el final de la braguita e introducir sus dedos por ella. Yo no puedo dejar de mirarle, mientras él me mira maliciosamente. Sus dedos comienzan a moverse rapidamente en mi coño. Hace un rato que estoy muy húmeda, y eso hace que el los deslice mejor. Mientras sigue acariciandome, se gira un poco y con el otro brazo me atrae hacia el, dandome un beso en los labios, mientras introduce uno de sus dedos en mi coño. Me aparto de él, pero me retiene. Me dice que siga comiendo, o que tome vino, pero yo apenas puedo moverme. Ya son 2 los dedos que ha introducido en mi. Me agarro del mantel. Entran y salen rápidamente. Lo hacen con fuerza. Mas y mas. Mas rapido. Mas fuerte. Los saca y me acaricia el coño, todo húmedo y mojado. La otra mano masajea mi teta, ya no hay pudor. Da igual que me vean. No puedo evitarlo. Estoy apoyada contra el respaldo. No soy dueña de mi cuerpo. Sus dedos vuelven a meterse dentro de mi. Mis pezones, desde hace mucho rato erectos, quieren salirse del vestido. El pellizca uno, y masajea mi teta, pero no puede con mas, su otra mano se dedica a labores mas importantes. Se empleaa fondo, y comienza a moverlos en circulo dentro de mi. Estoy a punto de gemir. Me atrae hacia él, y sus moviemientos se hacen mas rapido. Estoy a punto de llegar al orgasmo. El sigue. Mas y más. Mas rapido, hasta que finalmente me corro. Lo nota, mi cuerpo se ha puesto en tensión, he agarrado el mantel, he puesto los ojos en blanco, y he soltado un leve gemido de placer. El retira su mano de mi cuerpo y lo lame cuidadosamente. Me atrae hacia el mientras bajo mi pierna, y me besa. Cuando termina, me mira y con una gran sonrisa me dice "esto solo ha sido el principio".