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Terra
La Coctelera

EXAMENES

No se porque, pero en estas fechas en las que much@s tenemos exámenes, recuerdo aquel día. Era un día de finales de mayo. Estaba sola en mi casa, mis padres se habían ido al pueblo, así podria estudiar mejor.

Llamaron a la puerta, y cuando abri, me encontre con Rafa, un compañero de clase, con el que me llevaba bastante bien y con el que había estudiado muchas veces, ya que tambien eramos vecinos.Había venido para ver si le ayudaba con el examen que tendríamos la semana siguiente. Fuimos a mi habitación, que era donde tenía todo. Allí, me explicó lo que no entendía y yo rebusque por encima de la cama los apuntes para ver si lo entendía. Mientras yo estaba sentada en la cama explicándole los modelos atómicos de una forma bastante graciosa, el asentía y se reia de mis comparaciones con la vida real.

Despues de un rato de estudiar y hacer el tonto con los apuntes, todos se me calleron de la cama. Rafa me ayudo a recogerlos y se sento a mi lado para ordenarlos. Acabe tirada en la cama revolcandome de la risa que me dio cuando le vi intentando ordenar todo aquel desastre. A su pregunta de que si me hacía gracia aquello, mi respuesta fue más carcajadas a su costa.

Recuerdo como volvió a tirar todos los apuntes al suelo, se acerco a mi y me dijo bastante indignado que los recogiera yo. Creo que nunca olvidaré esa cara ya que se me paso la risa de repente mientras lo decía. Se que mi mirada delataba incredulidad ante lo que había pasado. Eramos bastante amigos, siempre haciamos bromas a costa del otro. Nos llevabamos muy bien, pero lo que había pasado estaba fuera de lugar. Cuando me estaba levantando para recogerlos, se puso delante de mi y me besó. Fue un beso rapido. Se apartó un poco de mi y se me quedó mirando. Yo estaba muda de la sorpresa. No me esperaba nada semejante, era mi amigo, y lo peor era que me había gustado. Tras unos segundos mirándonos ya que yo no sabia que decir y mucho menos, qué hacer, el acercó lentamente sus labios a los mios, supongo que para darme tiempo a apartarme, pero no lo hice. Ese segundo beso, fue largo y húmedo. Su lengua rozó la mia dentro de mi boca. Me tumbó en la cama y comenzamos a besarnoscon pasión. Sus manos empezaron a recorrer todo mi cuerpo, mientras me besaba los labios y el cuello. Se apartó un momento para quitarse la camiseta. Cuando volvió a acercarse a mi cuerpo, empezó a besarme los pechos por encima de la ropa, a la vez que los acariciaba con sus manos. Rapidamente me vi sin camisa y sin sujetador, y sentía como lamia mis pezones y los mordisqueaba. Gemí sin darme cuenta, ya que una de sus manos estaba en mi pubis. Movía despacio sus dedos y yo me contraia de placer. Poco después, metió la mano entre mis pantalones y mis braguitas y comenzo a masturbarme. Me movía a su ritmo, gemía con sus movimientos y le pedía que no parase. Se apartó para sacarse el pene de sus pantalones, mientras yo me quitaba lo que me quedaba de ropa. Mientras lo hacia, el se tocaba para que se le pusiera más dura de lo que ya estaba mientras me contemplaba. Sin dejar de tocarse, se tumbó de nuevo encima mia, mientras me subía una pierna en su hombro. Mojo su polla en mis líquidos antes de penetrarme, y yo gemi de placer.Pronto comenzaron sus embestidas, y yo le pedia mas. Llego un momento en el que yo gritaba y el no dejaba de moverse. Me cambio de posición, y me puse a cuatro patas encima de la cama, mientras el de rodillas me volvia a penetrar. Me agarro de la cintura para darle mas fuerza a sus lujuriosas embestidas. Me agarro de los pechos y se corrio. Yo empece a tocarme, pensando que el no terminaria lo que había empezado, pero solo fueron unos segundos de paro, ya que el siguió follandome hasta que minutos despues me corri. Tras eso, acabamos los dos pegados el uno al otro mientras recuperabamos nuestra respiración normal.

Aquella no fuemi primera vez en la cama con un hombre, pero tampoco la última con él. Tubimos muchos mas encuentros. Todos ellos excitantes. Nunca salimos en plan pareja. Siempre fue sexo. Ahora, en plena epoca de examenes, lo recuerdo más que nunca, porque nunca hubo complicaciones. Pero en cuanto acabe la carrera, ahora en junio, y seguramente no tenga que volver a estudiar para un examen, ¿recordare con nostalgia mis encuentros con Rafa?

Garaje o parque

No siempre se folla en la cama, en el coche o en la cocina. A muchos de nosotros nos gusta el riesgo, o las situaciones comprometidas.
Habeis echado un polvo en un garaje a pleno día? Y no un garaje privado, sino uno de esos de los centros comerciales. Si, el polvo es mucho mas rapidito que de costumbre, pero acaso no tiene más morbo? Eso de que, y si te pillan, no hace que sea mucho mas intenso?
Y en un parque, que me decis. Habeis llegado a hacerlo o solo os habeis quedado con el simple magreo y el meter mano de cuando eramos adolescentes.
Particularmente, he follado (o me han follado, depende de quien lleve la voz cantante en la pseudorelación) en los 2 sitios, y aun no se cual es el lugar que mas excitante me parecio. Desde luego, ha habido muchos mas sitios, pero no es cuestion de analizar en el mismo post todos mis devaneos sexuales de mi existencia.

En el tren

A veces tengo las hormonas revolucionadas, y no me refiero a que me inunden los sentimientos de tristeza, nostalgia o amargura. No. Me refiero a esos días, en que parezco que estoy en celo. Sí, habeis oido bien. Nosotras, tambien tenemos esos días (como es elemental). Uno de esos días, ya hará un año, me ocurrió algo bastante "pintoresco", y que si me lo hubieran dicho años antes, no me lo hubiera creido. Iba a trabajar (como tantos otros días). Eran las 7 de la mañana y estaba en el tren. Hora punta. Demasiada gente. Muy poco espacio vital. Aunque cogí sitio cuando entre, me levante para ceder mi asiento a una mujer embarazada. Total, me quedaban unos 40 minutos de pie hasta mi parada. Tenía bastante calor, y no solo por el calor humano del vagón. Así que como pude, me quite la chaquetilla que llevaba, entre empujones y "perdon" al resto de los ocupantes. El traqueteo del tren, me estaba poniendo mala. El roce con el resto de pasajeros, también. Consegui hacerme un huequecito al final del vagón, al lado de una de las barras que van del techo al suelo. Sentí como si me devolvieran la respiración. En la siguiente parada, un tropel de gente subió sin consideración, arrastrandome hasta la otra punta de la puerta, y dejandome encajonada entre la puerta que no se utilizaba y un muchacho de unos 20 años. Intente pasar al lado suyo, y volver a mi posición inicial, pero solo consegui ponerme delante suya. Otra parada, y más gente entra en el tren, pero pocos salen. La nueva "avanzadilla" de personas, hacen que retroceda, y el chico de atras tambien, hasta que quedo pegada a él, y él a la puerta. Me doy la vuelta para pedirle perdón. El sonrie, y me dice que es normal. El tren comienza de nuevo su andadura, y noto como el joven que esta detras de mi comienza a moverse. Estamos tan pegados el uno al otro, que siento como yo tambien me muevo con él. Eso hace que me excite bastante, pero no soy la única. No me atrevo a mirar atras, no se si el chico lo esta pasando bien o no. Ademas, pienso, que igual que yo, debe estar coloradísimo por la situación. Según va avanzado el tren, el traqueteo es más fuerte.Siento, como el joven, empieza a tener una erección, y yo tambien me estoy poniendo muy cachonda, debido a que mi culo esta muy pegado a él. Siento, como una mano, se posa en mi cintura y me atrae hacia él, al principio con miedo, temiendo que me diera la vuelta y le cruzara la cara (que cualquiero otro día, seguramente hubiera echo), pero hoy no es ese día, y dejo que se restriege contra mi. Mi respiración es bastante agitada, y siento en mi nuca la de él. Lo que antes, era su mano en mi cadera, ahora es un brazo alrededor de mi vientre. No me preocupaba la gente, hay tanta y cada uno con sus cosas, que en eso no se fijan, y si lo hacen, me daba lo mismo.Senti un cosquilleo debajo de uno de mis pechos, y es uno de sus dedos, que intenta rozarmelos. Despues de un buen rato de la misma forma, el moviendose detras de mi, y yo restregandome con el, por mi voluntad y por la suya, llegue a mi destino.Apartandole el brazo suavemente, me dispuse a bajar cuando el tren ya empezaba a frenar. Consegui salir en el último minuto. Y me di la vuelta para mirarle. Le vi observandome en la ventana. Sonreí y él tambien. Que decir tiene, que no le he vuelto a ver en ese tren. Tampoco se como habria reaccionado si le hubiera visto. Pero se, que cualquier otro día, al más mínimo roce con otro hombre, le habría soltado algún improperio. Son de esos días, en los que te da igual todo, y quizas, sólo quizas, ese también fue su día raro, como el mio. He tenido algunos días así después, pero este fue el primero.

Cena en el restaurante

Aquella noche de verano tenía una cena con un hombre prácticamente desconocido. Había hablado con él en un par de ocasiones, pero el día anterior me habia invitado a cenar. ¿Por qué no?, pensé y ahora me estaba mirando en el espejo. Mi cabello castaño caía sobre mis hombros, no era una larga melena, pero mis rizos llegaban a los hombros. LLevaba un vestido negro, quiza demasiado escotado, pero era verano y hacía calor. Era bastante ceñido, y se ataba al cuello, por lo que dejaba mi espalda al aire, así que no llevaba sujetador. No era largo, pero tampoco demasiado corto. Para ir a cenar no estaba mal. Mientras me pintaba los labios, el portero sonó. Terminé de pintarme los labios y contesté. Era él. Ya estaba en la calle. 5 minutos. Cogi las llaves. El bolso. Me puse los zapatos que estaban en la entrada y sali.
Al abrir la puerta le vi. Moreno. Ojos azules. Ni delgado ni gordo. Algo atlético, pero poco. Bien afeitado. Pantalones holgados y claros. Camisa blanca. Un escalofrio recorre mi espalda. Mi corazón empieza a latir desbocadamente. Mis pies quieren salir corriendo y volver a casa. Pero me mantengo firme. Solo voy a cenar.

Como el restauranteesta lejos, él llama a un taxi. No tarda en llegar. Entramos y da la dirección del restaurante. En el trayecto hablamos, al principio con cierta timidez. Tras unos minutos, ya no hay tensión. Nuestra conversación gira sobre temas triviales. Nos reimos. Nos miramos. Siento que el deseo se apodera de mi y trato de ocultarlo. Pero no soy tan fuerte. Cruzo las piernas mientras hablo y mi rodilla roza la suya. El posa su mano en mi rodilla. Mi corazon se acelera. Se acerca mas a mi, mientras me susurra que me gustara el restaurante. Mientras se aproxima, su mano comienza a subir por mi pierna. Me ruborizo. Quiero apartarle la mano, pero mi cuerpo no obedece. Su mano ha llegado hasta donde mis piernas se han cruzado. No quiero que siga subiendo. No quiero. Estamos en un taxi. No quiero que me toque. No quiero, pero si lo deseo. Mis piernas se mantienen unidas, pero no se durante cuanto tiempo aguantare así. El no retira la mano. Tampoco hace fuerza. Solo la mantiene ahí, mientras me mira. Cuando empiezo a ceder y aflojar esa union, el coche se para. Hemos llegado. Él paga, mientras yo salgo algo azorada.

Pasamos. El lugar me sorprende. Solo se ven parejas. Hay velas sobre las mesas, es la única iluminación. Cada mesa tiene un sillón para dos personas. No hay sillas. Da su nombre, y el camarero nos conduce a la mesa. Al fondo. En un rincón. Me siento y él a mi lado. Muy juntos. Rozando nuestros cuerpos. Me pregunta si quiero vino y le digo que si. Se lo pide al camarero. No tardanada en servirnoslo.Volvemos a conversar amigablemente. Ninguno comenta nada de lo que ha pasado en el taxi. Hablamos como si no hubiese pasado nada. Hablamos del trabajo muy vagamente. De las películas que hay en el cine. De los últimos libros que hemos leido. Y asi llega nuestra comida. Mientras comemos, alguna vez le descubro mirándome el escote. Él al sentirse observado, me mira a los ojos. Veo su excitación, y a pesar de todo, el ve la mia. Mis pezones estan erectos y senotan a través del vestido.Sonrio. Mi respiración es lenta y profunda. Ya no hablamos. El termina su plato. Yo aún estoy con el mio. Me cuesta comer en esta situación. Se acerca a mi y me susurra que si no me gusta la comida. Le digo que si, que esta muy buena, que no tenia muchas ganas de comer.
Mientras le digo eso, su mano ha vuelto al lugar que dejo en el taxi. Pero esta vez, no hay ninguna unión que vencer o separar. Me susurra al oido que no cierre las piernas. Y no lo hago. Mientras sube lentamente, acariciandome la parte interna del muslo, me dice que nadie nos vera. El mantel es largo. No lo podrán ver, me dice. Nadie se dara cuenta, me susurra, y mientras su mano ya ha llegado a mi entrepierna. Su otro brazo, el que no esta escondido, se desliza entre el respaldo del sillón y mi espalda. Mientras me acaricia, me arrimo mas a él. Su mano esta encima de mis braguitas. Comienza a moverse. Mi respiración se agita. Su otra mano, me acaricia la espalda y se mueve hacia mi pecho. Estoy muy excitada, y el lo sabe. Sigue moviendo sus dedos alrededor de mi pubis. Yo me llevo una mano a mi boca para no gemir. Me muerdo la mano. Mi cuerpo intenta moverse con sus dedos, pero no puedo. Saca su mano de mi entrepierna y haciendose fuerza con el otro brazo que me rodea, me atrae hacia él con mas fuerza. Me abre las piernas y se sube una de ellas a las suyas. Le miro y el me mira, y vuelve a lo que estaba haciendo sin dejar de mirarme. Ahora tiene mas espacio. Mucho mas. No tarda en dar con el final de la braguita e introducir sus dedos por ella. Yo no puedo dejar de mirarle, mientras él me mira maliciosamente. Sus dedos comienzan a moverse rapidamente en mi coño. Hace un rato que estoy muy húmeda, y eso hace que el los deslice mejor. Mientras sigue acariciandome, se gira un poco y con el otro brazo me atrae hacia el, dandome un beso en los labios, mientras introduce uno de sus dedos en mi coño. Me aparto de él, pero me retiene. Me dice que siga comiendo, o que tome vino, pero yo apenas puedo moverme. Ya son 2 los dedos que ha introducido en mi. Me agarro del mantel. Entran y salen rápidamente. Lo hacen con fuerza. Mas y mas. Mas rapido. Mas fuerte. Los saca y me acaricia el coño, todo húmedo y mojado. La otra mano masajea mi teta, ya no hay pudor. Da igual que me vean. No puedo evitarlo. Estoy apoyada contra el respaldo. No soy dueña de mi cuerpo. Sus dedos vuelven a meterse dentro de mi. Mis pezones, desde hace mucho rato erectos, quieren salirse del vestido. El pellizca uno, y masajea mi teta, pero no puede con mas, su otra mano se dedica a labores mas importantes. Se empleaa fondo, y comienza a moverlos en circulo dentro de mi. Estoy a punto de gemir. Me atrae hacia él, y sus moviemientos se hacen mas rapido. Estoy a punto de llegar al orgasmo. El sigue. Mas y más. Mas rapido, hasta que finalmente me corro. Lo nota, mi cuerpo se ha puesto en tensión, he agarrado el mantel, he puesto los ojos en blanco, y he soltado un leve gemido de placer. El retira su mano de mi cuerpo y lo lame cuidadosamente. Me atrae hacia el mientras bajo mi pierna, y me besa. Cuando termina, me mira y con una gran sonrisa me dice "esto solo ha sido el principio".